Para mí, hacer es parte integral de mi filosofía de diseño. Es crucial cómo se siente una prenda cuando se usa. Siempre he querido que la ropa sea como la dibujé: relajada y vivida, un aspecto natural.
Me inspira la autenticidad que puedo encontrar en la naturaleza, las personas y los lugares, y creo que es la misma calidad que busco en los materiales que elijo. Me gusta trabajar con fabricantes que entienden y comparten esta pasión por la confección y la calidad de los tejidos.
Disfruto uniendo estos hilos de la tradición, la calidad y la habilidad en prendas que están destinadas a ser usadas en el mundo real, donde el buen diseño se trata de vivir con un estilo reflexivo.